Mi Esposo Me Abandonó en el Aeropuerto Cuando el Perro Policía Me Atacó. Horas Después, Descubrí Que Esa “Bestia” Había Salvado Mi Vida y la de Mi Bebé de un Destino Atroz.

Jimena nunca imaginó que el sonido que marcaría la diferencia entre la vida y la muerte sería un ladrido furioso a las seis de la mañana en el aeropuerto El Dorado. A sus 55 años, con un embarazo de alto riesgo que todos los médicos habían calificado de “milagro imposible”, lo único que quería era sentarse en el avión, cerrar los ojos y despertar en Ciudad de México. Pero el destino, encarnado en un pastor alemán llamado Roco, tenía otros planes.

Aquella mañana de abril, la terminal estaba abarrotada. Jimena caminaba con dificultad, arrastrando los pies hinchados, mientras intentaba seguir el paso acelerado de su esposo, Javier Montes. Javier no era un hombre cualquiera; era el ídolo de la balada romántica, el hombre que llenaba estadios y cuyas canciones sobre el amor eterno sonaban en todas las radios. Sin embargo, el Javier que caminaba delante de ella, oculto tras unas gafas oscuras y una gorra de béisbol, no parecía el héroe romántico de sus letras. Parecía irritado, ansioso, revisando su reloj cada treinta segundos.

A su lado, como una sombra elegante y predadora, iba Isabela, su manager. Una mujer de 38 años, impecable en su traje sastre, que manejaba la vida de Javier con la precisión de un cirujano. Isabela había organizado todo: la gira, las entrevistas y, curiosamente, este viaje que Jimena no quería hacer.

—Vamos, Jimena, por favor. El vuelo no va a esperarnos —dijo Javier sin voltear a verla, su tono carente de cualquier afecto.

—Voy lo más rápido que puedo, Javier. Me duelen las piernas —susurró ella, sintiendo una punzada de vergüenza cuando un par de adolescentes la miraron con curiosidad. Verse embarazada a su edad atraía miradas, algunas de asombro, otras de juicio.

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.