Si estás leyendo esto, mi testarudo corazón por fin se rindió. Siento volver a dejarte sola.
¿Otra vez?
Fruncí el ceño, pero seguí adelante.
Antes de decirte lo más duro, quiero que recuerdes algo: siempre fuiste deseada. No lo dudes ni por un solo segundo.
Y así, sin más, volví a tener seis años.
Cuando "me quedé huérfana".
Era un día lluvioso. Los adultos hablaban en voz baja. Una trabajadora social me dijo que había habido "un grave accidente de automóvil".
