Me casé con un hombre en silla de ruedas para salvar a mi familia, pero en mi noche de bodas, cuando llevé a mi esposo a la cama, descubrí la verdad que me dejó sin palabras.

Un matrimonio construido sobre deudas

Me llamo Lila Carter y tengo veinticuatro años.
Mi madre siempre ha sido una mujer de pensamiento frío y lógico.

Ella solía decirme:

Una chica que se casa con un hombre pobre se compromete a pasar una vida llena de dificultades. No necesitas amarlo, solo asegúrate de que te dé estabilidad.

Siempre pensé que exageraba, que solo intentaba protegerme de la decepción.
Hasta el día en que me obligó a casarme con un hombre en silla de ruedas.

Se llamaba Ethan Blackwell, hijo único de una de las familias más ricas de Seattle, Washington.
Cinco años antes, había sufrido un terrible accidente de coche que lo dejó paralizado de cintura para abajo, o al menos eso creían todos.

Se rumoreaba que se había vuelto amargado y distante.
Pero cuando las deudas comerciales de mi difunto padre se volvieron insoportables, mi madre me rogó que aceptara el matrimonio.

—Lila —exclamó—, si te casas con Ethan, te perdonarán la deuda. Si no, perderemos nuestra casa. Por favor, cariño...

Me mordí el labio y asentí. No quería, pero no podía dejar que mi madre lo perdiera todo.

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.