Las palabras le salían entrecortadas, entre soyosos. Yo yo pensé, yo creí que era tuyo, Mauricio. Te lo juro por Dios, yo pensé que era tuyo. No sabía, no estaba segura, pero pensé que era tuyo. Pensaste. Rugió Mauricio, acercándose a ella con pasos furiosos. Pensaste. ¿Y con quién más te acostabas mientras me decías que me amabas? ¿Con quién, Verónica? Dime sus nombres. El juez Méndez golpeó su martillo nuevamente, esta vez con tanta fuerza que el sonido retumbó en toda la sala.
Señor Rivas, contrólese inmediatamente o será retirado de esta sala por la fuerza. Regrese a su lugar ahora mismo. El licenciado Gutiérrez se puso de pie rápidamente e intentó calmar a su cliente poniéndole una mano en el hombro. Mauricio, siéntate, por favor. Esto no nos ayuda. Pero Mauricio lo apartó bruscamente. Respiraba agitadamente, mirando a Verónica con una mezcla de odio, traición y humillación absoluta. Todo el teatro de felicidad que había montado durante meses, todas las publicaciones en redes sociales, todas las celebraciones públicas se derrumbaban frente a decenas de testigos.
Las cámaras afuera del edificio captarían su salida. Los reporteros escribirían sobre esto. La ciudad entera se enteraría. El empresario exitoso, el hombre que había dejado a su esposa por una mujer más joven, acababa de descubrir que esa mujer lo había engañado de la misma forma. Renata por primera vez en meses sintió que podía respirar profundamente. No sonró, no celebró, no mostró satisfacción. Solo observó con serenidad cómo la mentira se deshacía sola, como la verdad salía a la luz sin que ella tuviera que decir una sola palabra.
La justicia no siempre necesita gritos, a veces solo necesita paciencia y verdad. El juez Méndez esperó a que Mauricio se sentara de nuevo, aunque el hombre parecía a punto de desmoronarse. Luego continuó con voz firme. Señor Rivas, lamento informarle oficialmente que el hijo que tanto ha mencionado en este tribunal, el hijo que usó como justificación para demandas económicas adicionales, no es suyo. Por lo tanto, dichas demandas quedan sin fundamento. Y en cuanto al divorcio, procedo a decretarlo oficialmente.
El matrimonio entre Renata Calderón López y Mauricio Rivas García queda disuelto a partir de este momento. Los bienes se dividirán conforme a lo acordado inicialmente en la propuesta presentada por la defensa de la señora Calderón. No hay lugar para demandas adicionales basadas en paternidad. El caso queda cerrado. Mauricio intentó hablar de nuevo, pero su abogado lo detuvo físicamente tapándole la boca con una mano y susurrándole algo al oído. Verónica seguía llorando, ahora sollozando audiblemente, haciendo ruidos que llenaban la sala con un eco patético.
El juez Méndez se quitó los lentes lentamente, los limpió con un pañuelo que sacó del bolsillo de su toga y miró a Mauricio directamente a los ojos. Señor Ribas, hoy ha aprendido una lección que debió haber aprendido hace mucho tiempo. No toda celebración termina en victoria. No toda traición queda impune. Y aquellos que humillan públicamente a otros deben estar preparados para ser humillados cuando la verdad sale a la luz. Espero que reflexione sobre sus decisiones. Esta audiencia ha concluido.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
