La policía se compadeció de la pobre anciana que vendía ilegalmente en la calle, pero cuando un oficial se inclinó para revisar cerca de las verduras, la mujer fue arrestada de inmediato.😱😨

La llamada en la esquina

El coche patrulla se detuvo lentamente en la concurrida intersección justo antes del mediodía. La llamada era rutinaria: venta ambulante sin licencia en una acera abarrotada. El agente Jake Morgan salió primero, con el rostro suavizado al ver la escena: una mujer frágil con un cárdigan descolorido y una falda raída junto a una caja de madera con tomates, zanahorias y pepinos alineados con un cuidado casi ceremonial.

—Señora, usted sabe que la venta ambulante no está permitida aquí, ¿verdad? —preguntó Jake con suavidad.

—Sí, cariño —murmuró la mujer con la mirada baja—. Pero mi hijo necesita medicinas. Las cultivé en mi pequeño jardín. No le hago daño a nadie.

Jake intercambió una mirada con su supervisor, el sargento Daniel Ruiz . Las reglas eran las reglas, pero también lo era la piedad.

—Mira —dijo Ruiz en voz baja—, esta vez te pediremos que te vayas. Por favor, intenta encontrar otra salida. Puede que otros oficiales no tengan tanta paciencia.

—Sí, gracias —dijo ella, demasiado rápido, como si necesitara que se fueran.

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