Más tarde, me enteré de que la señora Harper se había mudado de nuevo a su ciudad natal para vivir con su hermana.
A veces, cuando llueve, todavía pienso en ella: la mujer que desdibujó la línea entre el dolor y la realidad.
Esa noche me enseñó algo que nunca olvidaré:
“Lo más aterrador no siempre es lo que vemos, sino el dolor lo suficientemente profundo como para hacernos olvidar lo que es real”.
Miré a mi marido, frágil pero vivo, y susurré mientras apretaba fuertemente su mano:
“Nadie volverá a estar solo en esta casa nunca más”.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
