Desde entonces, el tema ha generado investigaciones, debates y mucho interés tanto en el ámbito médico como entre el público general. Aunque el signo por sí solo no representa un diagnóstico definitivo, varios estudios encontraron una asociación entre este pliegue y un mayor riesgo de aterosclerosis, una condición relacionada con la acumulación de grasa y placas en las arterias.
La aterosclerosis puede afectar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos como angina de pecho, infartos u otras complicaciones cardiovasculares. Por esa razón, algunos profesionales consideran que el signo de Frank podría funcionar como una señal de advertencia que merece atención, especialmente en personas que ya presentan factores de riesgo.
Sin embargo, los expertos aclaran algo muy importante: tener esta línea en la oreja no significa automáticamente padecer una enfermedad cardíaca. Muchas personas presentan el pliegue sin desarrollar problemas coronarios, mientras que otras pueden sufrir afecciones cardíacas sin mostrar ninguna marca visible en el lóbulo.
La ciencia todavía no ha logrado determinar exactamente por qué podría existir esta relación. Una de las teorías más aceptadas señala que tanto los vasos sanguíneos pequeños del lóbulo de la oreja como las arterias del corazón podrían experimentar procesos similares de deterioro con el paso del tiempo.
Según esta hipótesis, los cambios en la microcirculación y en las fibras elásticas del cuerpo podrían reflejarse tanto en la piel como en el sistema cardiovascular. Por eso, algunos investigadores consideran que el pliegue podría ser una especie de indicador visible de envejecimiento vascular.
El interés por este fenómeno creció aún más porque se trata de una señal física sencilla de observar, sin necesidad de estudios complejos. Aun así, los cardiólogos insisten en que el diagnóstico de enfermedades del corazón nunca puede basarse únicamente en este detalle.
La salud cardiovascular depende de numerosos factores. Entre los más importantes aparecen la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, el sedentarismo y los antecedentes familiares de enfermedades cardíacas.
De hecho, muchas personas con el llamado signo de Frank también presentan algunos de estos factores de riesgo, lo que podría explicar parte de la relación observada en distintas investigaciones.
Los especialistas recomiendan que, si una persona nota este pliegue diagonal en el lóbulo de la oreja y además tiene antecedentes o síntomas relacionados con el corazón, aproveche la oportunidad para realizarse controles médicos preventivos.
Algunas señales que merecen atención incluyen dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar, fatiga excesiva, mareos o palpitaciones frecuentes. En esos casos, una consulta médica puede ayudar a evaluar el estado general del sistema cardiovascular.
Además, mantener hábitos saludables sigue siendo una de las herramientas más importantes para proteger el corazón. Llevar una alimentación equilibrada, hacer actividad física regularmente, evitar el cigarrillo y controlar la presión arterial y el colesterol son medidas fundamentales.
Los médicos también recuerdan que muchas enfermedades cardíacas pueden desarrollarse silenciosamente durante años. Por eso, realizar chequeos periódicos resulta clave incluso en personas que se sienten bien.
