Parte 2
El impacto de la llegada de Malcolm Whitmore fue como un terremoto silencioso. Los invitados, que segundos antes miraban a Arya con lástima o burla, ahora sostenían sus copas con manos temblorosas. Julián, cuyo rostro había pasado del rojo de la ira al blanco de la ceniza, intentó balbucear una disculpa, pero las palabras se le atascaron en la garganta. Malcolm Whitmore no era solo un hombre rico; era el dueño de la deuda que mantenía a flote la empresa de la familia Thorne.
Arya se secó la última lágrima y miró a su padre. Durante años, se había negado a usar el apellido Whitmore. Quería demostrarse a sí misma que podía ser feliz sin el escudo de oro de su progenitor. Había trabajado como bibliotecaria, había cosido su propia ropa y había amado a Julián con una entrega absoluta, ocultando su origen incluso cuando él la criticaba por su “falta de ambición”. Pero esa noche, al ver la crueldad en los ojos de su ahora exesposo al firmar el divorcio, algo dentro de ella se rompió para dar paso a una fuerza nueva.
“Papá, ya terminé aquí”, dijo Arya con una voz clara y firme que resonó en todo el salón. No había odio en su tono, solo una claridad absoluta que resultaba mucho más aterradora para los presentes.
Julián intentó acercarse, con una sonrisa patética y servil. “Arya, querida… debe haber un malentendido. Yo… yo no sabía. ¡Malcolm! Es un honor, por favor, permítame explicarle que mi relación con su hija siempre ha sido de profundo respeto…”.
Malcolm Whitmore soltó una carcajada seca que heló la sangre de todos. “Te he estado observando durante cinco años, Julián. He visto cómo la tratabas cuando creías que nadie importante miraba. He visto cómo permitías que tus amigos la insultaran y cómo tu madre la trataba como a una sirvienta. Mi hija quería una vida normal, y yo respeté su deseo, pero mi paciencia tiene un límite”.
Malcolm hizo un gesto a uno de sus asistentes, quien le entregó una carpeta de cuero negro. El magnate la dejó caer sobre la misma mesa donde Arya había firmado el divorcio. “Estos son los registros de la compra de las acciones de ‘Thorne Industries’. A partir de este momento, el 60% de tu empresa pertenece a la Fundación Whitmore. Y como presidente, mi primer acto es nombrarla a ella como la nueva directora ejecutiva con plenos poderes”.
El silencio fue absoluto. Los invitados, esos mismos que habían ignorado a Arya durante toda la noche, empezaron a acercarse con sonrisas hipócritas, intentando ganar su favor. Pero Arya simplemente caminó hacia el centro del salón. Por primera vez en cinco años, su espalda estaba recta y su barbilla en alto. Miró a la que fue su suegra, una mujer que siempre se quejaba de la “barata” ropa de Arya, y le dedicó una sonrisa llena de lástima.
“No se molesten”, dijo Arya, mirando a la multitud. “No busco disculpas ni nuevas amistades. Durante estos años he aprendido quiénes son ustedes cuando creen que no tienen nada que ganar de alguien. Esa es una lección que mi padre nunca pudo comprarme, y se la agradezco”.
Arya se volvió hacia Julián. Él estaba hundido en una silla, viendo cómo su imperio y su prometedora boda con una “heredera de verdad” se desvanecían. “Julián, te agradezco el divorcio. Es el mejor regalo de Navidad que me has dado. Puedes quedarte con la mansión, mañana vendrán a tasar los muebles, ya que técnicamente ahora pertenecen a mi empresa”.
Mientras Arya y Malcolm caminaban hacia la salida, ella sintió un peso levantarse de sus hombros. No era el peso del dinero, sino el de la mentira. Había intentado encajar en un mundo que no la merecía, ocultando su luz para no deslumbrar a un hombre pequeño. Ahora, al salir al aire frío de la noche, las luces de Navidad de la ciudad parecían brillar solo para ella. Su padre la tomó del brazo con orgullo. “Sabía que este día llegaría, Arya. Tienes el corazón de tu madre, pero la voluntad de un Whitmore”.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
