Con Nathan fuera del camino, la finca Carter comenzó a sentirse, por primera vez, como un hogar. Una noche, Grant organizó una cena íntima en el comedor iluminado por velas. Ya no había rastro del hombre débil del hospital; frente a Anna estaba el verdadero Grant, un hombre de una profundidad y calidez que lo hacían aún más imponente. Durante la cena, el silencio no era incómodo, sino cargado de palabras no dichas.
Grant tomó la mano de Anna sobre la mesa. "Anna, lo tengo todo: dinero, poder, influencia. Pero nada de esto significa nada sin ti. Durante un año estuve atrapado en una negrura absoluta, y lo único que me mantenía unido a este mundo era tu voz. Eras mi luz, Anna". Anna sintió un nudo en la garganta. Ella solo había hecho su trabajo, pero para él, ella había sido la diferencia entre la vida y la muerte.
Una declaración inesperada
"Te amo, Anna. Y no es gratitud, es algo mucho más profundo", susurró Grant, acercándose a ella. Las lágrimas resbalaron por las mejillas de Anna mientras sonreía. En ese momento, en la penumbra del comedor, el mundo exterior desapareció. Grant Carter, el hombre que una vez vivió solo para el cálculo y el poder, acababa de encontrar su verdadera fortuna en los ojos de la mujer que se negó a renunciar a él cuando todos los demás lo hicieron.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
