La Enfermera y el Millonario: El Misterio de la Suite 701

Las luces fluorescentes del Hospital Cardiovascular Privado Westbridge zumbaban con una monotonía que Anna Munro ya conocía de memoria. Tras dos años en la unidad de cuidados intensivos, Anna se había forjado un carácter fuerte, pero la llamada del Dr. Harris, jefe de neurología, la puso en alerta. Al entrar en aquel despacho que olía a antiséptico y cuero caro, supo que su carrera estaba a punto de cambiar para siempre. Sobre la mesa descansaba un expediente que el mundo entero conocía por los titulares de prensa: Grant Carter.

"Hay pacientes que solo necesitan medicina, y hay almas que necesitan ser encontradas en la oscuridad".

Grant Carter no era un paciente cualquiera. Era el director ejecutivo de Carter Enterprises, un genio de los negocios de 32 años que había construido un imperio desde la nada, solo para terminar convertido en un fantasma atrapado en su propio cuerpo tras un devastador accidente de coche. El Dr. Harris fue claro: "Muchos lo han dado por perdido, Anna. Su familia apenas viene y el personal lo trata como a un mueble. Él necesita a alguien a quien realmente le importe".

Un encuentro con la quietud

Cuando Anna entró por primera vez en la suite privada del último piso, el silencio era casi físico. Allí yacía Grant. A pesar de los tubos y el zumbido de las máquinas, conservaba una presencia imponente. Anna comenzó su rutina: bañarlo, cambiar sus sábanas y, sobre todo, hablarle. Le contaba sobre el clima, sobre la pésima comida de la cafetería y sobre sus propios sueños de infancia. No sabía si él escuchaba, pero sentía que, en aquel silencio eterno, Grant Carter no podía estar solo.

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