LA MARCA DE NACIMIENTO
Alejandro extendió la mano para agarrar el brazo del chico más valiente. Elena le advirtió en voz baja y seca: «No los toques».
Pero Alejandro la ignoró
Y entonces lo vio: una marca de nacimiento en el antebrazo del niño, justo donde Alejandro tenía la suya. Una marca heredada de su familia.
Sus rodillas casi cedieron. Examinó los rostros de los otros chicos, sus rasgos, sus expresiones. La verdad lo oprimió como un muro.
Alejandro susurró con voz ronca: «Mírame, Elena. Dime la verdad».
Uno de los chicos señaló a Alejandro con inocente seguridad:
“Te pareces a la foto”.
Alejandro se quedó quieto. "¿Qué foto?"
El niño respondió alegremente, sin percatarse del terremoto que había provocado:
«La foto que Elena nos muestra antes de dormir. Dice que estás bien... solo ocupado».
Entonces el niño hizo la pregunta que rompió la sala:
“¿Eres mi papá?”

