
Mi dulce Léa ,
si estás leyendo esto, significa que te quedaste.
Sabía que me cuidarías por lo que soy, no por lo que tengo.
Esto es para ti y para los niños.
El amor es el verdadero legado. Pero esto también te ayudará a ti,
Madeleine.
Lo que cambió y lo que sigue:
Lloré más que el día del funeral. No era una fortuna, pero me alcanzó para respirar, saldar las deudas, retomar mis estudios y ofrecerles a mis hijos una nueva estabilidad.
Han pasado los años. El sofá sigue ahí, desgastado, sin pretensiones. Y cada vez que lo miro, recuerdo que el amor verdadero no hace ruido... pero sabe exactamente dónde esconderse para cambiar una vida.
