—¿Fue todo mentira…?
—¡No, amor, te amo! —gritó Valeria.
—No —intervino Elena—. Te encantan los 20 millones.
Héctor se estrelló contra la pared.
—¿Por qué viniste, Elena?
—Para que veas a quién elegiste.
Y para que sepas que, en estos cinco días, transferí la mayoría de los bienes y acciones comunes a un fideicomiso a nombre de tus hijos.
Te dejé lo suficiente para vivir... no para ser poderoso.
—¡No puedes!
—Claro que puedo. Era tu esposa. Y la verdadera administradora de tu fortuna.
“¿Y esta casa?” preguntó Héctor con la voz quebrada.
Elena miró a Valeria.
—La casa es tuya. Firmaste todo. No puedes recuperarla.
Valeria sonrió triunfante.
Héctor la miró y luego a Elena. Lo había perdido todo.
—Los 20 millones —dijo Elena— fueron una lección.
No los necesito.
Necesitabas aprender quién eres... y quién te rodea.
Tomó a los niños de la mano.
—Vamos a casa.
El divorcio ha terminado.
Héctor había cambiado.
“Me enseñaste más que cualquier pérdida”, dijo. “Protegiste a nuestros hijos”.
—Ojalá no hubieras tenido que perderlo todo para entenderlo —respondió Elena.
Con el tiempo, Héctor se convirtió en un padre presente.
Elena, una mujer aún más fuerte.
Nunca volvieron a casarse.
Pero aprendieron a ser familia de una manera diferente.
Porque ningún palacio vale más que la dignidad.
Y ningún precio es demasiado alto para recuperar tu alma.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
