—Porque yo sí sabía que estaba casado —confesó en voz baja—. Me mintió al principio, pero hace un mes lo descubrí. Y me quedé. Pensé que era diferente, que contigo ya no funcionaba, todas las mentiras clásicas que nos creemos. Cuando me dijo que te había dejado sola después de la cesárea para venir a verme… —tragó saliva—. Me vi en el espejo y no me gustó lo que vi. Así que vine a pedirte perdón. Y me di cuenta de que necesitabas ayuda real.
Nos quedamos en silencio. Yo también lloraba ahora.
—Entonces las dos fuimos idiotas —dije.
—Sí, pero al menos ahora somos idiotas con dignidad —sonrió ella, pasándome un pañuelo.
Han pasado dos semanas. Andrea sigue viniendo. Hoy me ayudó a bañarme de nuevo, me hizo un estofado que olía a cielo, y jugó con el bebé mientras yo dormía una siesta. Roberto mandó papeles de divorcio. Andrea me ayudó a firmarlos.
—¿Sabes? —le dije hoy—. Creo que eres mi primera amiga real en mucho tiempo.
—No esperaba ganar una amiga de todo este desastre —admitió—. Pero me alegra que así sea.
Mi bebé tiene un mes ahora. Su padre biológico no ha conocido ni su olor. Pero tiene a dos mujeres que salieron más fuertes de la peor traición.
¿Es raro? Sí. ¿Es triste? También. ¿Es gracioso en retrospectiva? Un poco. ¿Lo volvería a vivir? Jamás. Pero Andrea me demostró que a veces la humanidad aparece donde menos la esperas.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
