Los años pasan volando: noches cortas, desayunos apresurados, dibujos colgados en la nevera y cuentos susurrados antes de dormir. Léa y Manon revelan dos personalidades cercanas y distintas.
Ser su madre se convierte en una elección alegre y obvia para Claire, llena de risas, desafíos y un amor profundo que no pide nada a cambio.
Cuando la verdad resurge inesperadamente

Entonces, una mañana, llaman a la puerta. Una mujer de unos cuarenta años está en el umbral, aferrada a un expediente. Una verdad que había permanecido oculta durante demasiado tiempo resurge. Descubrir que el abandono no fue una falta de amor, sino un último acto de protección, cambia la vida.
Descubrir que otra madre, en una situación desesperada, había pensado en el futuro de sus hijas hasta el final, pone las cosas en perspectiva y alivia algunas heridas invisibles.
Decir la verdad con gentileza y confianza.

Encontrar las palabras adecuadas para hablar con Léa y Manon nunca es fácil. Sin embargo, cuando se dice la verdad con amabilidad, puede fortalecer los lazos en lugar de debilitarlos.
Comprender que fuiste deseada, amada y luego elegida es un regalo inmenso. Y escuchar de un niño que el amor nunca cambia es, sin duda, la confirmación más hermosa que existe.
A veces, los lazos más fuertes no nacen de la obviedad, sino del coraje de amar cuando el destino nos pone a prueba.
