Una tarde perfecta
El sol del atardecer caía sobre el patio trasero de Chloe y Mark, tiñendo la fiesta de un suave dorado. Globos pastel se mecían con la suave brisa, y una larga mesa estaba cubierta de pastelitos y sándwiches que parecían casi demasiado perfectos para comérselos. Amigos y familiares se reunieron en el césped, con risas cálidas y alegres.
Parecía el baby shower perfecto.
Pero bajo la bonita superficie, la tensión bullía. Su origen era Diane, la madre de Mark.
El halcón en el jardín
Diane llegó con un traje color crema, rígido y elegante en contraste con el ambiente pastel. No parecía una invitada a una fiesta alegre; parecía una jueza, moviéndose entre la multitud con una mirada penetrante.
Chloe, radiante con su vestido blanco de verano, se movía con gracia, aunque ocultaba su cansancio. Durante años, había soportado los comentarios de Diane: los "cumplidos" que la herían, los constantes recordatorios de Sophia, la exnovia de Mark, y las pequeñas indirectas a la carrera de Chloe.
—La casa se ve... limpia, Chloe —comentó Diane, rozando con el dedo el alféizar impecable—. Es impresionante, considerando que es un espacio tan modesto.
Mark siempre la había defendido. «Es que es anticuada», susurraba. «No dejes que te moleste».
Pero Chloe lo sabía mejor.
