Martin Reynolds surgió de las sombras de la biblioteca.
“Eso no será necesario, Richard. Porque desde hace cinco minutos, ya no tienes ningún derecho sobre esta herencia.”
Leyó el codicilo. Leyó las humillaciones documentadas. Leyó los rastros de los chistes sobre “el cajero automático” y el plan “Sunrise Acres”.
“Se activa la cláusula de humillación”, anunció Martin. “De acuerdo con la última voluntad de Robert, Richard y Pamela Edwards quedan desheredados. Sus acciones se cancelan y se reasignan.”
El silencio que siguió fue tan denso que parecía capaz de romper las tablas del suelo.
“¡No puedes hacer esto!”, gritó Pamela. “¡Es una trampa!”.
“No es una trampa”, dije. “Es una consecuencia.” Le voy a dar a Michael el capital inicial para su librería. Voy a crear un fideicomiso para Jennifer, pero lo gestionará Martin, no tú. ¿Y el resto? Lo voy a gastar en mí. Voy a pintar. Voy a viajar. Voy a vivir la vida que Robert quería para mí.
## Capítulo 9: El Nuevo Capítulo
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