Ella tomó su asiento de primera clase y se quedó paralizada cuando él dijo en voz baja: "Soy el dueño de esta aerolínea".

Llegó la seguridad.

Un oficial, Lewis, tomó la tarjeta de embarque de Daniel y la leyó.

“Asiento 1A”, dijo en voz alta.

Se hizo el silencio.

Mark entró en pánico.

—Eso no puede ser —espetó—. Míralo.

Esas palabras aparecerían más tarde en registros judiciales, titulares y materiales de capacitación corporativa.

Daniel desbloqueó su teléfono y abrió una aplicación segura, invisible para los pasajeros comunes.

El logotipo de la aerolínea llenó la pantalla, seguido de un texto que alteró el ambiente de la cabina:

Daniel Cole, director ejecutivo

Participación de propiedad: 68%
ID de empleado: 000001
Nivel de acceso: Sin restricciones

Giró la pantalla hacia los oficiales.

Luego hacia Mark.

Luego hacia la mujer que ocupaba su asiento.

—Soy el dueño de esta aerolínea —dijo Daniel en voz baja.

Un ajuste de cuentas viral

El rostro de la mujer perdió el color.

—No… eso no es posible —balbució.

Daniel la miró a los ojos.

“En teoría”, dijo, “todos los asientos de este avión me pertenecen”.

La transmisión en vivo explotó.

En cuestión de minutos, más de 120.000 espectadores estaban mirando.

Daniel hizo varias llamadas—en altavoz.

Legal. RRHH. Comunicaciones.

Se ordenaron terminaciones.

Suspensiones emitidas.

Está prevista una conferencia de prensa para esa noche.

Luego se volvió hacia la mujer.

Su identidad, que ahora se difunde por las redes sociales, apareció en pantallas de todo el mundo:

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