El plan para demostrar la verdad
Los días siguientes me sentí como si estuviera viviendo dentro de la pesadilla de otra persona.
Adrian y Hannah se escondieron en un motel barato a las afueras, pagando en efectivo. Él mantenía las cortinas cerradas. Vigilaba cada estacionamiento como si fuera peligroso.
Y sin embargo, ocurrió algo inesperado.
Hannah comenzó a respirar de nuevo.
Lejos de la mansión, lejos de Vanessa, lejos de la tensión constante, comía. Dormía. Dibujaba en su cuaderno durante horas, llenando páginas con árboles, animales y pequeñas figuras de palitos de ella misma de la mano de su padre.
Adrian conoció a Evelyn en lugares tranquilos: pequeños restaurantes, parques vacíos, mesas traseras de cafeterías donde nadie miraba dos veces.
Una noche, Evelyn extendió documentos sobre la mesa, con la mirada atenta.
"Te han excluido de todo", dijo. "Y Brent ha estado moviendo dinero a través de una empresa fantasma. Si lo probamos, la historia se derrumba".
¿Cómo lo demostramos?
Evelyn tocó una página.
Necesitamos los libros de contabilidad originales. El registro documental. Y Brent lo guarda en su oficina del centro.
Adrian miró fijamente la página, luego miró a Hannah en el asiento trasero, dormida con el osito de peluche debajo de la barbilla.
Sonaba imposible.
Pero no tan imposible como perderla.
La noche en que Adrian entró en su propio edificio como un extraño
Dejó a Hannah con Evelyn por unas horas y se fue solo.
Adrian conocía el edificio de la empresa mejor que nadie. Había ayudado a diseñar partes del mismo. Sabía por dónde pasaban los antiguos túneles de mantenimiento. Sabía qué puertas nunca se usaban.
Entró silenciosamente, moviéndose como un hombre que no quería existir frente a la cámara.
La oficina de Brent estaba en el piso ejecutivo.
La caja fuerte estaba escondida detrás de un panel.
¿Y el código?
Adrián lo adivinó en el primer intento.
El cumpleaños de Vanessa.
La arrogancia siempre deja huellas.
Dentro de la caja fuerte estaba todo: libros de contabilidad paralelos, registros de transferencias, firmas y pruebas de que Brent y Vanessa habían estado desangrando la fortuna de Adrian mientras construían una jaula legal a su alrededor.
Adrián lo metió en una bolsa y se dio la vuelta para irse.
Fue entonces cuando sonó la alarma.
Él corrió.
Bajó las escaleras, atravesó los pasillos y llegó a un túnel de servicio; el corazón le latía con fuerza como si quisiera salírsele del pecho.
Llegó a la calle donde Evelyn lo esperaba con el motor en marcha.
Saltó, arrojó la bolsa al asiento trasero y jadeó: "Conduce".
