La verdad sale a la luz
Esa noche, Etan se sentó junto a la cama de hospital de Amara, sosteniendo su mano fría. "Debería haberte protegido", susurró.
Cuando llegó la policía, Etan les entregó el paquete de té que Helen había dejado en la casa. Las pruebas confirmaron la sospecha del médico: contenía veneno.
Helen fue llevada para interrogarla. Al principio, lo negó todo.
"¡Es ridículo! ¿Por qué iba a hacerle daño? ¡Estaba embarazada de mi nieto!"
Pero cuando vio los resultados del laboratorio, su máscara se rompió.
"¡Esa mujer le arruinó la vida a mi hijo!", gritó. "¡Me lo arrebató!"
Etan apenas podía respirar mientras escuchaba. La mujer que lo había criado había intentado destruir todo lo que amaba.
La noticia se difundió rápidamente: “Una adinerada suegra de Boston fue arrestada después de que una mujer embarazada casi fuera incinerada viva”.
Un milagro y una segunda oportunidad
Días después, Amara por fin abrió los ojos. Etan rompió a llorar a su lado.
Al enterarse de lo sucedido, le tembló la voz.
"¿Tu madre intentó hacerme daño a mí y al bebé?"
Él asintió, con lágrimas corriendo por su rostro. "Sí. Pero ahora estás a salvo. Tú y nuestro hijo".
Los médicos lo confirmaron: el corazón del bebé latía con fuerza. Contra todo pronóstico, tanto la madre como el niño habían sobrevivido.
Meses después, Amara dio a luz a un niño sano. Lo llamaron Liam , que significa protector .
