Esa noche, en el hospital, todo quedó claro.
El polvo no era veneno. Era un potente somnífero con un aditivo que causaba pérdida de control y confusión a corto plazo.
Greg esperaba que Nina perdiera las fuerzas inmediatamente después del brindis. Sabía que apenas bebió y que la copa de la novia se vaciaría hasta el fondo.
Él no buscaba amor ni familia.
El negocio de su padre estaba estructurado de tal manera que, después de la boda, Greg tendría autoridad para firmar y acceder a las cuentas.
Esa misma noche, planeó llevar a Nina a su casa, alegar que estaba enferma por los nervios y procesar los documentos en su nombre mientras estaba inconsciente.
