Porque, en el fondo, entendí que no era solo un teléfono.
Era el símbolo de algo que a muchas personas les falta:
sentirse importantes.
Como si finalmente hubiera visto el esfuerzo que yo hago cuando nadie está mirando.
Esa mañana terminó diferente a como empezó.
Empezó con prisa, con presión, con un “dime el PIN” que sonaba a orden.
Y terminó con silencio, con lágrimas, con un abrazo largo.
Más tarde, cuando su madre ya estaba tranquila, él se me acercó.
No para pedirme nada.
Sino para decir algo que casi nunca dice.
—Perdón… —susurró—. Yo… no me di cuenta.
Yo lo miré y respiré hondo.
—No necesito que te sientas culpable —le dije—.
Solo necesito que me valores antes de que te falte.
Porque lo que nadie te cuenta del amor es esto:
no es solo “estar”.
Es mirar.
Es anticipar.
Es cuidar sin hacer ruido.
Y sí… a veces el mundo te despierta a las siete de la mañana con una petición absurda,
creyendo que solo eres un PIN…
pero tú sabes que eres mucho más.
Eres la persona que sostiene la casa cuando todos se distraen.
Eres quien prepara la sorpresa cuando los demás solo improvisan.
Eres quien ama con hechos.
Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.
