Un nerviosismo conmovedor

A veces, este gesto no es nada atrevido: refleja miedo escénico o una emoción abrumadora. Una primera cita, una conversación importante o simplemente el deseo de triunfar... el cuerpo busca calmarse.
Observa: mejillas sonrosadas, una risa fugaz, manos inquietas. En este caso, morderse el labio es un reflejo tranquilizador, como juguetear con el borde de una manga.
Un coqueteo deliberado y silencioso
A algunas mujeres les gusta comunicarse sin hablar. El gesto se vuelve entonces deliberado, casi teatral, para establecer una conexión. Es un guiño sutil y físico, una forma de decir: «Estoy aquí y me encanta este momento».
Nota: el movimiento es lento, acompañado de una sonrisa irónica o una mirada pícara que invita a la complicidad.
