3. Artículos que siempre fueron “suyos”
Tal vez sea su taza favorita, su viejo suéter, sus gafas de lectura o incluso la silla en la que siempre se sentaba. No son solo objetos; formaban parte de la vida cotidiana de la persona, y verlos puede evocar recuerdos significativos.
Aunque parezca más fácil deshacerse de las cosas rápidamente, considere conservar algunos de estos objetos. A menudo brindan consuelo más adelante y pueden transmitirse como reliquias sentimentales.
