Elige la calma en lugar de la ira

La verdad llegó, pesada e imperfecta. No intentó justificarse, solo explicarse. Lucas , conmocionado, habló con sencillez. Ya no necesitaba una madre. Ya la tenía. Pero lo que ella había hecho ese día, salvando a Camille , importaba.
Se abrazaron. No fue perfecto ni fácil, pero fue sincero.
Ese día comprendí que los lazos más fuertes no nacen de la sangre, sino de la decisión de permanecer juntos, una y otra vez, incluso cuando la vida lo complica todo. Una lección de resiliencia familiar.
