Con la hija del jefe de la mafia nunca se le había escapado una palabra… hasta que señaló a la camarera y dijo una sola:

—Pero no quiero que Leah tenga miedo de mí cuando sea mayor.

Giró la cabeza.
Los ojos de Damian estaban húmedos.

—Quiero que se quede porque quiere. Porque es su hogar. Porque tú estás aquí.

Clara apoyó la mano sobre la de él.
—Entonces no es una jaula.

—No —respondió—. Es una familia. Aunque no sepamos cómo funciona una.

Años después, cuando Leah corrió por el jardín riendo, alguien le preguntó quiénes eran esas dos personas sentadas observándola en silencio.

—Ese es mi papá —dijo con orgullo—. Y esa es mi mamá.

Clara y Damian se miraron.

No porque la palabra doliera.
Sino porque, al final, había vuelto al lugar al que siempre pertenecía.

No como un recuerdo perdido.
No como una herida.

Sino como una verdad que sobrevivió a todo.

Y que, contra todo pronóstico, aprendió a amar de nuevo.

Aby zobaczyć pełną instrukcję gotowania, przejdź na następną stronę lub kliknij przycisk Otwórz (>) i nie zapomnij PODZIELIĆ SIĘ nią ze znajomymi na Facebooku.