Durante veinte años, Marcela lloró en la misma silla de peluquería. Veinte años de obediencia, de incomprensión, de lucha contra un marido inflexible que la obligaba a cortarse su larga melena castaña. Una obsesión silenciosa, sin explicación. Hasta que un día, un infarto, un cajón forzado y una vieja caja de madera destrozaron una verdad que jamás habría imaginado.
Cuando el amor se siente como control
.
